Albert
Einstein definía locura como la
pretensión de obtener resultados diferentes repitiendo siempre la misma
conducta.
Si
aceptamos esta definición como buena (y el personaje que la enunció merece todo
nuestro respeto) tendremos que admitir que nuestros gobernantes (¿?) actúan de
manera absolutamente desquiciada. Anuncian a voz en grito que se ha decretado el aumento del salario creo que décimo tercero de los últimos tres años, con la pretensión
de que el resultado sea… ¿Cuál?
Si
hasta ahora cada vez que se aumentó el salario los índices de inflación se
dispararon de inmediato casi de manera lineal, por que esperar ahora, que con este 50% de aumento del
salario mínimo y aún mayor del salario integral incluyendo los bonos de
alimentación, se logrará un resultado diferente a un nuevo incremento mayúsculo
de la tasa de inflación. Porque a nadie le cabe la menor duda, excepto, al
parecer, a los geniales funcionarios que determinan la política económica de
este -por llamarlo de alguna manera- gobierno, sin un aumento paralelo de la oferta
de bienes y servicios, que a todas luces es imposible en el entorno
macro y micro económico, jurídico y social existente en la Venezuela actual. Es decir lo
que se va a producir como resultado de esta medida es un nuevo récord mundial
en los índices de precios al consumidor.
Las
arcas del tesoro nacional están vacías, lo que impide la importación de bienes
de consumo, particularmente por la bien ganada fama de pésimos pagadores, además
de excelentes “guisadores” en los negocios de importación por el equipo de
funcionarios de las empresas públicas que monopolizan las compras en el
exterior. Por tanto el aumento de la oferta de bienes y servicios por la vía de
las importaciones será imposible. La producción interna, después de haber
arruinado las empresas estatizadas, no puede tampoco resolver el incremento de la oferta.
Consecuencia
inmediata del mega aumento de la masa monetaria circulante en poder del público
y con la misma cantidad de bienes y servicios ofrecidos en el mercado, hasta un
mal estudiante de 1er. Año de Economía lo sabe responder… INFLACIÓN o quizás HIPERINFLACIÓN.
Es
lamentable que estos mediocres funcionarios gobierneros secuestrados en unas dogmáticas
creencias decimonónicas, no sean capaces de hacer un giro, ni siquiera un mínimo
giro, para intentar acciones diferentes que busquen resultados diferentes.
Esta
nomenklatura socialista, es incapaz de escuchar voces desde su propio bando
(ver aporrea.com) exministros como Felipe Pérez Martí o Víctor Álvarez que se expresan
con actitud bien crítica, pero no, ahí está un ex encapuchado tirapiedras que a
la menor insinuación de salirse del guion marxista-leninista-cubano, le
recuerda al que figura como presidente (el pobre, no tiene ni idea de donde
está parado) que tiene que seguir el credo que el galáctico líder les dejó como
legado inamovible y ¿eterno?
Dios
(su tiempo es perfecto ¿No?) quiera que no. Esta locura que nos está llevando a
la mayor debacle económica que jamás ha existido tiene que terminar. Un pueblo
sometido y humillado finalmente tiene que abrir los ojos, de hecho ya los está
abriendo.
Estamos cerca del final, el modelo ya no aguanta más... ni cuerpo que lo resista.
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